Cuando un proceso judicial o administrativo cruza la puerta de tu vida, la incertidumbre y el peso de la incertidumbre legal pueden desbordarte.
Aquí no ofrecemos terapia tradicional, sino un rigor técnico impecable y una evaluación psicológica objetiva y fundamentada.
Analizamos el impacto emocional, las secuelas y los hechos con total confidencialidad, traduciendo la complejidad psicológica en un informe pericial claro, sólido y listo para sostenerse en un procedimiento legal.
Valoración clínica y/o forense para la elaboración de un informe técnico (pericial) que describa hallazgos, conclusiones y, cuando corresponda, su relación con los hechos del caso.
Análisis del impacto emocional y funcional tras un suceso (por ejemplo, violencia, accidentes, eventos traumáticos), incluyendo sintomatología, afectación en la vida diaria y evolución esperable.
Evaluación de aspectos como imputabilidad, credibilidad y consistencia del testimonio en determinados contextos (incluidas agresiones), peligrosidad y riesgo de reincidencia, así como capacidad de consentimiento y madurez en situaciones específicas.
Valoración en procesos de guarda y custodia, régimen de visitas, efectos psicológicos de separaciones, y otras situaciones familiares complejas donde se requiera una exploración técnica del bienestar y necesidades psicológicas implicadas.
Evaluación en procedimientos de incapacitación legal y/o laboral, situaciones de acoso laboral, accidentes laborales, psicopatologías asociadas al trabajo y valoración del daño psicológico derivado.
Análisis técnico de informes previos (cuando proceda), revisión de metodología, coherencia de conclusiones y elaboración de un contrainforme con argumentos profesionales.
Acompañamiento en el proceso de ratificación, preparando la exposición técnica y resolviendo aclaraciones en sede judicial cuando sea necesario.
Primer encuentro para conocer el motivo de consulta, el procedimiento en curso y las preguntas periciales a responder. Se valora la viabilidad del encargo, los plazos y el alcance de la evaluación.
Revisión de documentación disponible (si la hubiera) y planificación de la evaluación: entrevistas, pruebas psicológicas y fuentes de información relevantes, ajustadas al caso y al objetivo pericial.
Realización de entrevistas y administración de instrumentos de evaluación (cuando proceda), explorando sintomatología, funcionamiento, antecedentes y variables relacionadas con los hechos, siempre desde una mirada técnica y cuidadosa.
Redacción del informe con estructura clara: metodología utilizada, resultados, análisis, conclusiones y respuesta a los puntos periciales solicitados, manteniendo un enfoque objetivo y comprensible.
Si el procedimiento lo requiere, preparación y ratificación del informe. Posteriormente, pueden realizarse ampliaciones, aclaraciones o actualizaciones si aparecen nuevos elementos relevantes en el proceso.
Porque un procedimiento judicial exige el máximo rigor científico, objetividad y una defensa técnica firme para que tu realidad y tus derechos queden reflejados sin fisuras.
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